Durante mi etapa en la Educación
Primaria, he realizado algunos ejercicios de expresión corporal en las materias
de Educación Física.
El primer contacto que recuerdo
con la expresión corporal, fue en segundo ciclo. La actividad consistía en
preparar un teatro mudo. Para ello, la profesora nos llevó hasta el gimnasio
donde había un pequeño tatami, dividió a la clase en cinco grupos, de cinco
personas cada uno, y nos repartió escrita una breve trama. Por ejemplo,
recuerdo que la historia de mi grupo trataba sobre un ladrón que entraba por
una ventana a una casa con el objetivo de robar una joya y los dueños, al oír
los pasos, se despertaban y llamaban a la policía, los cuales acudían a
capturar al ladrón.
De esta manera, cada grupo nos
preparamos previamente la escenificación,
repartiendo los papeles de los personajes, así como ensayando el orden
de intervención y la manera de actuar ya que, al no poder hablar y sin el
material necesario que requería la trama, debíamos aclarecer nuestras acciones
y perfeccionarlas, de forma que se entendiera lo que sucedía.
Durante toda una sesión estuvimos ensayando el relato y, posteriormente, en la clase siguiente, la representamos por grupos delante del resto de los compañeros, los cuales al finalizar, daban su feed-back de la actuación.
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