A lo largo de este semestre,
hemos experimentado nuevas formas de entender la labor del docente en la
educación física. Mediante un papel activo y con el cuerpo como instrumento,
hemos podido vivenciar, en primera persona, la dificultad y la complejidad de la
expresión corporal la que, cada vez más frecuente, queda olvidada entre los
profesores de esta especialidad.
La expresión corporal es una
forma de sentir y de valorar el cuerpo, de usarlo como medio de comunicación.
Realmente es una pieza muy valiosa tanto para la vida personal de nuestros
futuros alumnos como para la profesional; el lenguaje corporal probablemente
sea el más sincero que exista puesto que muchas veces nos delata hasta cuando
nuestros labios mienten. Es un diamante que debemos pulir y no de cualquier
forma, ya que para poderlo enseñar, primero debemos sentirlo nosotros. No
podemos pretender transmitir conceptos e ideas que no conocemos, no podremos
siquiera valorarlo. Por ello, debemos
apreciar aquello que queremos difundir sintiéndolo desde nuestra piel y, como consecuencia,
poder obtener de nuestros alumnos resultados exitosos.
Es por eso que, bajo mi punto de
vista, la asignatura ha estado bien orientada, con una finalidad firme y
ambiciosa. Su esencia ha llegado a todos y cada uno de nosotros, modificando
nuestra manera de ver la expresión corporal, transformando nuestros pensamientos
“pasados de moda”. Porque, realmente, ha sido muy reconfortante y satisfactorio
poder aprender y matizar conceptos que pensábamos haber adquirido correctamente
y que resultaron ser erróneos; transformar esa falsa realidad y hacerla
personal e individual disfrutando, aprendiendo y creciendo, no sólo como
futuros docentes, sino, también, como personas.
Nuestro viaje en este camino
empezó siendo, al menos para mí, algo vergonzoso e inquietante, puesto que
muchos de mis compañeros no tenían ningún reparo en exponer sus trabajos
delante de toda la clase. Además, tras disfrutar del espectáculo que ofrecían,
te replanteabas el tuyo desde un punto de vista más crítico y exigente. Es por
ello, por lo que muchas veces hemos permanecido a la sombra. Sin embargo, con
el paso de las semanas, he ido afianzando los conocimientos y perdiendo aquello
a lo que llaman “vergüenza”, algo que, sinceramente, me costó bastante
esfuerzo.
No obstante, no tardó en llegar
aquel proyecto que, sin duda, nunca olvidaré. La verdad es que he de reconocer
que me lo pasé muy bien caracterizándome como Julia Roberts en la película
“Pretty Woman” y pasearme por todo el centro de Valencia disfrazada de
prostituta. Esa creo que fue mi mayor barrera. De esta forma, tras romperla,
liberarme de todo aquello que me impedía “hacer el ridículo” y de ese gran
miedo que me ataba, conseguí mayor seguridad; CRECÍ. Quizás, os podrá parecer
una tontería pero, fueron esas pequeñas cosas las me dieron confianza y
tranquilidad a la vez. Y ese fue mi gran descubrimiento; el nacimiento de un
nuevo sentimiento en mí hacia la expresión corporal. Advertía como, cada vez
más, esta asignatura me iba proporcionando más conocimientos, competencia,
APRENDIZAJE y eso me encantaba.
Porque somos alumnos en proceso
de formación. Sin embargo, en apenas un año, obtendremos nuestro título de graduado
en Educación Primaria y serán en esos 365 días cuando nuestro aprendizaje
terminará para enfrentarnos a la realidad. La pregunta es ¿estamos preparados
para ello? Porque, sinceramente, odio tener asignaturas que no nos van a servir
para nada y que sólo consisten en aprender de memoria un montón de letras que
acabaré vomitando en un trozo de papel. Siento que son una pérdida de tiempo
porque no son útiles ni eficaces para mi propósito; un objetivo que pide a
gritos ser competente en esta profesión.
Por eso, estoy satisfecha con
esta asignatura. Mi evolución ha marcado una clara línea ascendente, desde
aquel humilde trabajo de “Minutos cinematográficos”, pasando por el trabajo de
los pies, el primer proyecto grupal o el magnífico trabajo de las maletas
paseándonos por toda la Universidad en silencio, con el que asombramos a todo
aquel con el que nos cruzamos. También he de destacar, el trabajo de los
caretos con el que conseguí vencer, nuevamente, el miedo de la vergüenza y logré
transmitir los sentimientos que me propuse.
Han sido trabajos provechosos a los que les hemos sacado jugo, que han valido
para conseguir, finalmente, un fantástico trabajo de pedagogía crítica.
Fue en este último trabajo donde
más noté mi evolución puesto que, tras cambiar la primera idea planeada a tan
solo dos días de la representación, pude sentir cómo ese sentimiento llegaba a
mí fuertemente y necesitaba salir, pero, transmitir aquello era difícil.
Entonces apareció; MARIONETAS. Los alumnos, al fin y al cabo, son inocentes y
vulnerables al profesor y es el docente quien tiene en su poder la posibilidad
de hacer de ellos futuras personas responsables y competentes. Así, tras
comunicar la idea al resto de los integrantes y dar su visto bueno, la emoción
me dominó, las ganas se apoderaron de mí y pronto empecé a organizar todo
aquello. Estaba realmente entusiasmada, todo aquello me superaba, y todo ese
peso que caía sobre mí, lo hacía de muy buena gana, a gusto y con muchas ganas
de exponerlo al resto de la clase.
Finalmente, el proyecto que algunos
de nosotros nos propusimos un lunes por la mañana en el centro de Valencia en
el que intentamos alegrar el día a todo aquel con el que nos cruzamos, fue a la
vez que reconfortante, conmovedor. Nos enfrentamos con situaciones en las que
la gente no sólo nos regalaba sonrisas, sino, también, abrazos. Las palabras de
algunas de esas personas que nos agradecieron nuestro trabajo y de otras que
afirmaron que hacían mucha falta días así en los tiempos de corren hoy en día,
fue muy satisfactorio.
Para concluir, en cuanto a mi
auto-calificación y en relación con los ítems propuestos, puedo asegurar
firmemente que he participado de una manera activa, excelente y positiva en
todos y cada uno de los proyectos y ensayos, tanto a nivel grupal (con la
colaboración de toda la clase), como en los pequeños grupos que hemos formado.
Del mismo modo, mi asistencia en la asignatura ha sido casi completa, puesto
que sólo he faltado a dos clases.
Por lo que respecta al blog,
opino que todos los trabajos los he realizado a tiempo y muy laboriosamente,
esforzándome en ello y manteniéndolo en cierta forma “vivo”, ya que siempre que
he tenido el material necesario lo he colgado en el blog. Sin embargo, de la
misma forma, también soy consciente de que no todas las actividades realizadas
en clase aparecen.
En cuanto a la representación
final, si contamos con el proyecto de pedagogía crítica creo que ya he dejado
claro mi opinión sobre él y sobre la satisfacción y orgullo que me generó
realizar ese trabajo, el esfuerzo que me resultó hacerlo, así como su resultado
final.
Por el contrario, si tenemos en
cuenta el trabajo de las sonrisas por Valencia, puedo afirmar que es un trabajo
final en el que se muestran claros reflejos de la asignatura y lo que ella nos
ha transmitido; las ganas de reivindicar a gritos una sonrisa de un lunes por
la mañana, el esfuerzo por difundir alegría y ánimo, el uso del cuerpo y de la
voz como medio para conseguir nuestro objetivo, así como la escena final en la
que nos colocamos en medio del semáforo (a modo de Kamchatka). Es arte
callejero, en el que usamos pocos recursos y cuya finalidad, muchas veces,
causó la incomprensión de algunos ciudadanos. Nuestro objetivo se cumplió, al
fin y al cabo estábamos transmitiendo; era alegría, entusiasmo, regalábamos
sonrisas y abrazos, ternura... Fuimos por un día manifestantes de felicidad, y
¿puede haber algo mejor que poder comunicar ese sentimiento? ¿No es acaso la
felicidad aquello que todos buscan y desean para sus vidas? ¿Para qué vivimos
sino es para ser felices? Opino que ese
día hicimos felices a muchas personas y alegramos el día a más de uno. Así, por
conseguir algo tan simple y a la vez tan difícil como puede ser eso, considero
que ese trabajo es una excelente representación final, bien elaborada y con un
objetivo cumplido en que se ha desarrollado todo lo que hemos aprendido en este
corto e intenso tiempo juntos.
Aquí os dejo el vídeo:
Por todos estos argumentos en los
que espero haber dejado claro mi punto de vista y mi evolución durante esta
asignatura, considero que mi calificación debería oscilar entre el 8 y el 9.
Muchas gracias por todo lo vivido
y aprendido, es un ejemplo a seguir.
Hasta siempre.