lunes, 16 de junio de 2014

C'est fini


 A lo largo de este semestre, hemos experimentado nuevas formas de entender la labor del docente en la educación física. Mediante un papel activo y con el cuerpo como instrumento, hemos podido vivenciar, en primera persona, la dificultad y la complejidad de la expresión corporal la que, cada vez más frecuente, queda olvidada entre los profesores de esta especialidad.

 La expresión corporal es una forma de sentir y de valorar el cuerpo, de usarlo como medio de comunicación. Realmente es una pieza muy valiosa tanto para la vida personal de nuestros futuros alumnos como para la profesional; el lenguaje corporal probablemente sea el más sincero que exista puesto que muchas veces nos delata hasta cuando nuestros labios mienten. Es un diamante que debemos pulir y no de cualquier forma, ya que para poderlo enseñar, primero debemos sentirlo nosotros. No podemos pretender transmitir conceptos e ideas que no conocemos, no podremos siquiera valorarlo. Por ello,  debemos apreciar aquello que queremos difundir sintiéndolo desde nuestra piel y, como consecuencia, poder obtener de nuestros alumnos resultados exitosos.

 Es por eso que, bajo mi punto de vista, la asignatura ha estado bien orientada, con una finalidad firme y ambiciosa. Su esencia ha llegado a todos y cada uno de nosotros, modificando nuestra manera de ver la expresión corporal, transformando nuestros pensamientos “pasados de moda”. Porque, realmente, ha sido muy reconfortante y satisfactorio poder aprender y matizar conceptos que pensábamos haber adquirido correctamente y que resultaron ser erróneos; transformar esa falsa realidad y hacerla personal e individual disfrutando, aprendiendo y creciendo, no sólo como futuros docentes, sino, también, como personas.

 Nuestro viaje en este camino empezó siendo, al menos para mí, algo vergonzoso e inquietante, puesto que muchos de mis compañeros no tenían ningún reparo en exponer sus trabajos delante de toda la clase. Además, tras disfrutar del espectáculo que ofrecían, te replanteabas el tuyo desde un punto de vista más crítico y exigente. Es por ello, por lo que muchas veces hemos permanecido a la sombra. Sin embargo, con el paso de las semanas, he ido afianzando los conocimientos y perdiendo aquello a lo que llaman “vergüenza”, algo que, sinceramente, me costó bastante esfuerzo.

 No obstante, no tardó en llegar aquel proyecto que, sin duda, nunca olvidaré. La verdad es que he de reconocer que me lo pasé muy bien caracterizándome como Julia Roberts en la película “Pretty Woman” y pasearme por todo el centro de Valencia disfrazada de prostituta. Esa creo que fue mi mayor barrera. De esta forma, tras romperla, liberarme de todo aquello que me impedía “hacer el ridículo” y de ese gran miedo que me ataba, conseguí mayor seguridad; CRECÍ. Quizás, os podrá parecer una tontería pero, fueron esas pequeñas cosas las me dieron confianza y tranquilidad a la vez. Y ese fue mi gran descubrimiento; el nacimiento de un nuevo sentimiento en mí hacia la expresión corporal. Advertía como, cada vez más, esta asignatura me iba proporcionando más conocimientos, competencia, APRENDIZAJE y eso me encantaba.

 Porque somos alumnos en proceso de formación. Sin embargo, en apenas un año, obtendremos nuestro título de graduado en Educación Primaria y serán en esos 365 días cuando nuestro aprendizaje terminará para enfrentarnos a la realidad. La pregunta es ¿estamos preparados para ello? Porque, sinceramente, odio tener asignaturas que no nos van a servir para nada y que sólo consisten en aprender de memoria un montón de letras que acabaré vomitando en un trozo de papel. Siento que son una pérdida de tiempo porque no son útiles ni eficaces para mi propósito; un objetivo que pide a gritos ser competente en esta profesión.

 Por eso, estoy satisfecha con esta asignatura. Mi evolución ha marcado una clara línea ascendente, desde aquel humilde trabajo de “Minutos cinematográficos”, pasando por el trabajo de los pies, el primer proyecto grupal o el magnífico trabajo de las maletas paseándonos por toda la Universidad en silencio, con el que asombramos a todo aquel con el que nos cruzamos. También he de destacar, el trabajo de los caretos con el que conseguí vencer, nuevamente, el miedo de la vergüenza y logré transmitir los sentimientos que  me propuse. Han sido trabajos provechosos a los que les hemos sacado jugo, que han valido para conseguir, finalmente, un fantástico trabajo de pedagogía crítica.

 Fue en este último trabajo donde más noté mi evolución puesto que, tras cambiar la primera idea planeada a tan solo dos días de la representación, pude sentir cómo ese sentimiento llegaba a mí fuertemente y necesitaba salir, pero, transmitir aquello era difícil. Entonces apareció; MARIONETAS. Los alumnos, al fin y al cabo, son inocentes y vulnerables al profesor y es el docente quien tiene en su poder la posibilidad de hacer de ellos futuras personas responsables y competentes. Así, tras comunicar la idea al resto de los integrantes y dar su visto bueno, la emoción me dominó, las ganas se apoderaron de mí y pronto empecé a organizar todo aquello. Estaba realmente entusiasmada, todo aquello me superaba, y todo ese peso que caía sobre mí, lo hacía de muy buena gana, a gusto y con muchas ganas de exponerlo al resto de la clase.

 Finalmente, el proyecto que algunos de nosotros nos propusimos un lunes por la mañana en el centro de Valencia en el que intentamos alegrar el día a todo aquel con el que nos cruzamos, fue a la vez que reconfortante, conmovedor. Nos enfrentamos con situaciones en las que la gente no sólo nos regalaba sonrisas, sino, también, abrazos. Las palabras de algunas de esas personas que nos agradecieron nuestro trabajo y de otras que afirmaron que hacían mucha falta días así en los tiempos de corren hoy en día, fue muy satisfactorio.

 Para concluir, en cuanto a mi auto-calificación y en relación con los ítems propuestos, puedo asegurar firmemente que he participado de una manera activa, excelente y positiva en todos y cada uno de los proyectos y ensayos, tanto a nivel grupal (con la colaboración de toda la clase), como en los pequeños grupos que hemos formado. Del mismo modo, mi asistencia en la asignatura ha sido casi completa, puesto que sólo he faltado a dos clases.

 Por lo que respecta al blog, opino que todos los trabajos los he realizado a tiempo y muy laboriosamente, esforzándome en ello y manteniéndolo en cierta forma “vivo”, ya que siempre que he tenido el material necesario lo he colgado en el blog. Sin embargo, de la misma forma, también soy consciente de que no todas las actividades realizadas en clase aparecen.  

 En cuanto a la representación final, si contamos con el proyecto de pedagogía crítica creo que ya he dejado claro mi opinión sobre él y sobre la satisfacción y orgullo que me generó realizar ese trabajo, el esfuerzo que me resultó hacerlo, así como su resultado final.

 Por el contrario, si tenemos en cuenta el trabajo de las sonrisas por Valencia, puedo afirmar que es un trabajo final en el que se muestran claros reflejos de la asignatura y lo que ella nos ha transmitido; las ganas de reivindicar a gritos una sonrisa de un lunes por la mañana, el esfuerzo por difundir alegría y ánimo, el uso del cuerpo y de la voz como medio para conseguir nuestro objetivo, así como la escena final en la que nos colocamos en medio del semáforo (a modo de Kamchatka). Es arte callejero, en el que usamos pocos recursos y cuya finalidad, muchas veces, causó la incomprensión de algunos ciudadanos. Nuestro objetivo se cumplió, al fin y al cabo estábamos transmitiendo; era alegría, entusiasmo, regalábamos sonrisas y abrazos, ternura... Fuimos por un día manifestantes de felicidad, y ¿puede haber algo mejor que poder comunicar ese sentimiento? ¿No es acaso la felicidad aquello que todos buscan y desean para sus vidas? ¿Para qué vivimos sino es para ser felices?  Opino que ese día hicimos felices a muchas personas y alegramos el día a más de uno. Así, por conseguir algo tan simple y a la vez tan difícil como puede ser eso, considero que ese trabajo es una excelente representación final, bien elaborada y con un objetivo cumplido en que se ha desarrollado todo lo que hemos aprendido en este corto e intenso tiempo juntos.

 Aquí os dejo el vídeo:





 Por todos estos argumentos en los que espero haber dejado claro mi punto de vista y mi evolución durante esta asignatura, considero que mi calificación debería oscilar entre el 8 y el 9.

 Muchas gracias por todo lo vivido y aprendido, es un ejemplo a seguir.



 Hasta siempre.










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